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Monday, November 29, 2010

Rawrr


Todos tenemos un amor platónico. No me refiero a estrellas de cine, cantantes o modelos, hablo de personas comunes y corrientes; amigos con los que siempre hemos deseado tener algo y no lo hemos tenido. Es alguien a quien sabes que nunca tendrás. Yo tengo unos 8 años concomiendo a la mía. Sin embargo, jamás he tenido el valor de decirle nada. Además de que, aunque lo hubiese hecho, no hubiera tenido nada contigo. No soy tu estilo. A ti te encantan los menores y judíos como siempre te he echado broma. Por cierto, eres una abusadora por ese disfraz que te pusiste en Halloween; secretaria porno. DIOS MIO


Realmente no eres la chama que está más buena de este mundo. Eres bastante linda, pero para otros podrías ser bastante normal. Eres una catira hermosa. Tienes un ojo color claro y otro de color oscuro; es bizarrísimo y por eso tus miradas me descontrolan. Eres juguetona pero cero microondas. Pero tu actitud…Dios tu actitud, es lo que me mata. Esa actitud de “soy inalcanzable” pero sin ser echona, cotufa o perra. Sé que no tiene sentido, pero es así. Tienes una confianza en ti y en tus atributos que esta rozando la línea de la soberbia, sin llegar a tocarla. Ahora no vives aquí en caracas sino en los Estados Unidos; así que realmente te veo muy pocas veces al año; pero eres como un buen vino, lo años lo que hacen es mejorarte. Es impresionante pero te tengo un morbo casi inhumano; sé que suena terrible y violador, pero es que 8 años trayéndome loco. Lo peor es que me consta que jamás duraríamos más de 1 mes como novios; sería una relación condenada al fracaso desde el comienzo. Aun así, te tengo un morbo cochino. Eres realmente mi amor platónico


Aquí les dejo un par de fotos.





Thursday, November 18, 2010

El suertudo no eras tú


Desde que nos conocimos todos en mi familia creyeron que te odiaba; estaban muy equivocados, simplemente no había un cariño exagerado. Se molestaban porque siempre dije que tenías atributos de roedor; cosa que aun mantengo como cierta. Luego vinieron ciertos problemas familiares, y terminaste viviendo en mi casa. Al comienzo no estaba de acuerdo, no porque no te quisiera, sino porque necesitabas cuidados y la gente asumió que yo lo iba a hacer, sin siquiera consultarme. No hay cosa que me moleste más que tomen decisiones con MI tiempo sin consultarme. Fui catalogado de ogro e insensible por no quererte.

La verdad es que viniste tratando de cubrir un hueco que un viejo amigo mío dejé hace años. Cuando me mudé a casa de mis abuelos fue la última vez que vi a aquel amigo. Tú, años después, llegas a tratar de cubrir ese hueco; desde el comienzo tenías una desventaja. Sin importar mis quejas y reclamos, te mudaste para acá. Un comienzo bastante difícil para ser sinceros. Tú estabas muy deprimido, no comías, casi ni te movías. Extrañabas a mis primas, y es lógico. Poco a poco fuimos generando una amistad sin igual. Aunque seguía diciéndote que tenías atributos de roedor; y peor roedor homosexual. Todos me decían que no te quería, sin embargo te la pasabas todo el día conmigo. Día y noche sentado en el puf mientras yo miraba tv en mi cama; varias veces dejaste el miedo y te montabas en la cama conmigo.

Un año pasó, nuestra amistad creció de forma exponencial. A mí era a la única persona a quien le hacías caso; aunque a veces te decía que le hicieras caso a mi abuela para que no se molestara. Al llegar de la universidad me esperabas en la puerta; mientras entraba corrías a la silla de enfrente para hacerte del intelectual y esperar mi saludo. Muchas fueron las tardes en depresión que me acompañaste. E incluso te perdoné infinitas veces que me levantaras en las mañanas saltándome en la cama. Te encantaba lamerme las piernas, lo cual jamás dejo de asquearme y sorprenderme; simplemente muy bizarro para mí. Te encantaba que leyera en voz alta todo lo que escribía; mientras estaba en la PC, te ponías en el puf y no dudabas en quejarte si me ensimismaba mucho con el aparato. Simplemente te convertiste en parte importante de mi día cotidiano.

Ya te habías escapado en otras ocasiones, sólo por querer jugar en la calle. Por suerte, como siempre hay gente en la casa, pues estaban pendientes de ti y se encargaban de hacer que entraras rápidamente a la casa. Hoy, no pasó eso. Todos creyeron que estabas conmigo (como casi todas las tardes) yo asumí que estabas con mi abuela. La verdad es que no estabas. No sé cómo saliste, pero corriendo fui a buscarte. No te encontré por ningún lado. Iba casa por casa, preguntado si te habían visto, y nadie sabía darme una respuesta concreta. Simplemente te desapareciste. Obviamente no eres lo suficientemente autosuficiente para irte muy lejos sólo. Además siempre que te ibas, encontrabas el camino de regreso al aburrirte; pero no esta vez.

Mi única conclusión es que en una ciudad como ésta fuiste secuestrado. Alguien te vio divagando por la calle y se aprovechó de ti. Ni siquiera para pedir rescate a nosotros, porque de ser así ya hubiesen llamado. Sino probablemente para venderte al mejor postor. Dejando nuevamente un vacío. Un vacío que ya había sido curado con tu llegada. Ahora con tu partida se ha hecho más grande. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero dudo que vaya a volverte a ver. Llegar a mi casa no será lo mismo sin ti. Esas tardes tristes serán solitarias sin tus pequeños ojos viéndome. Hoy te quiero decir que te quiero muchísimo amigo; a pesar de lo que muchos creen. Ya nada será igual sin ti. Te extraño y temo por tu salud, quisiera saber que vas a estar bien. No me queda más nada que rezar por ti pequeña pulga. El suertudo no eras tú, aunque tu nombre lo decía, éramos nosotros por tenerte.































Saturday, November 13, 2010

Reto Día 26: XV


“XV” para la gran mayoría no significa nada, un par de letras, un numero; nada relevante en sus vidas. XV es 15 en números romanos; sé que sigue sin parecer tener importancia. Pero para un alumno del Cumbres significa mucho. Si perteneces a las 15, significa que te robaste el busto de Simón Bolívar y lo devolviste en caravana con tambores y perrendolo; significa que te lanzaste a la piscina con ropa mientras todos miraban y después rumbeaste casa de Foco; significa que te graduaste en el 2007; significa que hiciste pirámides de pupitres y luego le lanzabas uno más para hacer que todos se cayeran; significa que uno de tus lemas es “pipi… tética”; significa que perteneciste a una hermandad, a la promoción más unida y querida del colegio; significa que extrañas a Luisma aunque sabes que desde allá arriba nos cuida a todos; significa que q en tu cabeza está grabado el “Semper Altius”.

Ser de la “pequiven”, nombre que salió en quinto año, es un honor. Es haber visto a Kike bajarse los pantalones; es haber escuchado a Andrés Eloy Blanco y sus infinitas historias; es haber sido de Cupido y unir a Miriam y a Salegui; es escuchar un “eeehm… NEGATIVO” y pensar en Marzu; es haberle sobados las Titis a Wendell TT’s; es haber sacado de quicio al Zombie a tal punto de ver volar su reloj; es haber recibido amenaza de coñazo de DiegoMoy; es haberle sobado la panza a Ernesto Trejo; es tener al Padre Jeimy como tu guía; es haber visto al Raino, Pecto y al Rayo levantar el Optimus; es tener algún sobrenombre.

Hoy recuerdo a mis hermanos de la XV. Hoy recuerdo las infinitas travesuras que marcaron el colegio. Hoy recuerdo las clases y los salones. Hoy recuerdo a los profesores. Hoy recuerdo mi infancia. Hoy les quiero decir algo, los extraño. Extraño ese momento de mi vida. Extraño la convivencia. Extraño las rumbas. Extraño las charlas. Los extraño a todos. Hoy, leí el discurso del Chino, y recordé ese momento en la graduación. Hoy sentí nostalgia. Los Quiero a todos.

Aquí les dejo el discurso del chino si quieren leerlo, es largo, pero vale la pena:

Estimados compañeros y amigos, director, profesores y todas las personas aquí presentes,

Me es sumamente grato dirigirme a ustedes en esta ocasión alegre en la que nosotros veremos, brevemente, el resultado tangible de nuestro trabajo y esfuerzo, plasmado en un papel. Sin embargo, espero inefablemente que para todos nosotros, los graduandos, ese papel sea sólo una pequeña fracción de lo que nos quedó de estos 11 años de vida en el Cumbres. Esta institución ha sido nuestra segunda casa y ha dejado anécdotas incontables e incomparables que permanecerán con nosotros hasta el día que se cumpla el fatum, realidad inevitable que nos incluye a todos, fatal y presente, como lo es, la muerte.

Ahora bien, no es hora de ultimátums y palabras lúgubres, sino de recuerdos memorables de una infancia sin igual. Bien se acordarán todos de los días en que comenzábamos clases a las 8 de la mañana, sin embargo llegábamos todos antes de las 7 sólo para poder jugar 30 minutos de pique en el estacionamiento antes de subir al salón, todos poníamos nuestros libros en la rejilla del pupitre y escuchábamos con una atención soñolienta en la cual nos distraía el zumbir de una abeja, pero al sonar el timbre, despertábamos súbitamente con un clamor estrepitoso que pocas guerras han igualado. Todos corríamos hacia el prefecto a pedir balones, o corríamos hacia el patio bien sea para meterse en la cola interminable de la cantina o para jugar con los hielocos, y luego al terminar, nos formábamos como soldados para ganar el concurso y hacíamos los ejercicios de fila flojamente, ocasionalmente emocionándonos con la mención del número 5. Poco a poco las cosas fueron cambiando y se iban creando buenas amistades y enemigos también, empezaron las peleas en el recreo y las travesuras en los salones. Eran aquellos tiempos cuando lanzar un cuaderno al ventilador lo hacían transpirar a uno como un deportista, y al hacerlo te convertías en héroe del salón, y aunque te expulsaran te sentías realizado, viviendo en una utopía inocente de risas incontenibles en la cual nuestras únicas preocupaciones eran jugar fútbol e ir a las fiestitas de nuestros compañeros, y las responsabilidades se veían como regaños innecesarios. Los padres y los profesores siempre estuvieron preocupados por nuestro bienestar y quisieron asegurar nuestra estabilidad y éxito en el futuro, pero estemos claros, sacrificar unos cuantos “consolidados” en primaria, más que valieron la pena.

Ahora teníamos camisas azules, éramos el ejemplo de todos los jóvenes de primaria, y por primera vez teníamos canchas completas en los recreos. Ahí empezaron las fiestas de noche y las renuncias de los profesores. Uno que otro osaba quedarse en el colegio y resistir nuestras tremenduras, y con paciencia y astucia, lograban adquirir nuestra confianza y aprobación como profesores y amigos. Sin embargo, otros, con suerte permanecían unos días en nuestra aula. La adolescencia despertó un aire irreverente y revoltoso en todos y comenzó una etapa de incertidumbre emocional, preocupación real por las responsabilidades de la vida, aunque era más por regaño que por creencia, descubrimos experiencias nuevas y fuimos conociendo nuevos amigos, y todos fueron adquiriendo sobrenombres por su aspecto físico o su manera de ser, como nuestro querido amigo el rabipelao, quien ya no estudia con nosotros, pero nos proporcionó horas de risa incontenible y cuentos para la posteridad. Ya Ernesto no nos mandará a cortar el pelo, ni seremos expulsados por Simón. No oiremos más cuentos de Andres Eloy ni cuentos chinos de Juvell. Ya no escucharemos a Rafaela pronunciar mal las palabras, ni le pediremos puntos a Sirit. Ya no haremos planchas con Nino, ni haremos guerras de papeles. Se acabo el evento. Segunda categoría de futbolito se acabó, las convivencias, el piscinazo, cuando nos fuimos a la playa, cuando nos fuimos a las cuevas, todas esos momentos que vivimos que pasarán a ser memorias. Tantos años que han pasado en un abrir y cerrar de ojos, pareciera que todo esto paso ayer. Ya hoy en día hemos crecido y madurado, nuestra perspectiva ha cambiado, nuestros objetivos se han transformado, seguimos siendo desorganizados, pero por lo menos lo balanceamos con espontaneidad. Hemos aprendido a apreciar y valorar las cosas, y todos hemos cambiado, pero lo que nunca cambiara es la unión y el afecto que existirá entre nosotros, la XV, para siempre.

Quisiera tomar un tiempo para agradecer a todas las personas que han hecho esto posible para nosotros, los padres y madres que nos han apoyado desde siempre, y que aunque no siempre tienen la razón, siempre tienen la mejor intención. Ellos han sido responsables de una gran parte de nuestra formación completa, y han aportado inmensamente a determinar quienes somos el día de hoy. Poco a poco nos han soltando las riendas, y saben que las decisiones importantes para uno ya están fuera de sus manos y que nosotros debemos salir al mundo a vivir, a experimentar y a conquistar.

También quisiera agradecerle al colegio por lo que nos ha dado, la educación académica y religiosa, la formación de valores, y sobre todo la fortaleza y “las pilas” que nos han proporcionado nuestros años en el Cumbres y todas las memorias agradables que pronto extrañaremos. Gracias a los profesores por dedicar su tiempo y esfuerzo para prepararnos, gracias por su comprensión y su ayuda. Gracias a Jesús nuestro padrino por su apoyo siempre, por compenetrarse con la promoción de la manera en que lo ha hecho, y por ser la gran persona que es.

Semper Altius. Lema de esta institución y que hemos mantenido como mantra personal consciente o inconscientemente por esta preparación que nos ha ocupado la totalidad de la vida que hemos llevado. Y es que estoy convencido que hemos sido “siempre altos”, ya que como estudiantes del Instituto Cumbres de Caracas somos un grupo infinitamente privilegiado: somos líderes. Y preparación de líderes es la que hemos recibido, de hombres íntegros, con inteligencia mental, física y emocional, que solo una institución de la calidad del Cumbres puede proporcionar.

Pero cada gran privilegio padece de una gran responsabilidad, ya que, como Edipo Rey, nuestra generación ha heredado los errores de nuestros antepasados. Pero a pesar de esto, hubo quienes comenzaron a construir los cimientos para el progreso, dándonos una educación sin paralelo: con capacidad analítica y crítica, para entablar relaciones, con conciencia social. El cielo es el límite… Esto nos convierte automáticamente a nosotros, graduandos del ICC, en los líderes del mañana, los guías de la generación destinada a encarrilar el rumbo de Venezuela.

Es una doble responsabilidad. Por una parte somos responsables ante nuestros padres, ante nuestros docentes, ante nuestra alma mater, ante nuestros amigos y ante nosotros mismos. Porque de una forma u otra, cada persona que nos rodea en el día a día aporta un grano de arena a nuestra formación de vida, y a estos… les debemos mucho. Por otra parte le debemos al país y a la sociedad nuestro aporte, los frutos de nuestro potencial, los resultados de nuestro trabajo, le debemos la esperanza del progreso.


Hoy es un día de alegría y de tristeza, de dolor y de esperanza. Como han dicho muchos por ahí, esta será la última vez que nos veremos todos juntos. Hay muchos compañeros y grandes amigos que se van del país y que con suerte los veremos un par de veces al año. Que duro es pasar 11 años viendo a una persona todos los días, conocer casi todo sobre él, compartir experiencias y contar con esa persona, y de un día para otro ya no poder hacerlo. Sin embargo, yo soy un gran creyente de la frase de un sabio escritor indio llamado Rabindranath Tagore cuando dijo que “la verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece más cuando todo ha oscurecido”. Que eso de valor a las familias y a los amigos que se ven ante una separación inminente, y que los ayude a aprovechar cada momento que están juntos. También, aunque muchos no estarán de acuerdo en mi caso, y los que saben donde vivo sabrán porque lo digo, me agrada bastante una reflexión hecha por un poeta romano llamado Juvenal que, exaltando las propiedades de la amistad, dijo: “nunca es largo el camino que conduce a casa de un amigo”. Esto lo digo porque no importa si se van para Estados Unidos, o se van a Costa Rica, o se van para la católica, deben saber que éste siempre será su hogar, aquí estarán sus mejores amigos y aquí estaremos extrañándolos y esperando su próxima venida.

Descartes dijo: Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro, y así debemos pensar también, porque para vivir y entender de que se trata la vida, hay que saber, y antes aprender. Para mi no se trata de meramente estudiar materias y graduarse de una profesión, sino de encontrarle un sentido real a la vida, una pasión. Dejar un legado, ser lo mejor que podamos ser, y ser lo que queramos ser, porque la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Sigamos adelante con nuestros sueños, busquemos la felicidad, no nos debemos dejar asustar por unos obstáculos en el camino porque si uno quiere lograr algo, lo logrará, y aunque los tiempos sean difíciles uno debe saber perseverar porque el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido.
Pero para los valientes es la oportunidad.



Sunday, November 7, 2010

Reto Día 20: Cleptomanía


La gran mayoría de los hombres, o por lo menos los que yo conozco, tienen una época de la infancia en la que les gusta el “robar” cosas. No estoy hablando de asaltar, o de robar dinero, joyas etc., sino hablo de robar alguna cosa que lo convirtiera en símbolo; algo inofensivo. Mi caso personal eran letreros de los centros comerciales. Hoy lo veo, con algo de orgullo y decepción. Uno siempre está tratando de hacer cosas insólitas para ser la “rata” o ser el “duro” cuando es menor. Eso es culpa de la sociedad donde vivimos, y no hablo sólo de Venezuela, hablo del mundo en general.

Hay 2 capítulos de Los Simpsons en los que se ve reflejado lo que digo. El primero es donde Bart encuentra una calle llamada “Bart ave.” O “Bart St.” No recuerdo bien cuál era el caso. Al ver el letrero en la calle, el hijo mayor de esta familia queda atónito. Nelson, el bravucón de risa burlesca, le dice que tiene que robárselo porque era de él. Bart lo hace por esa presión de Nelson. El otro capítulo es bastante similar, es el del famoso apagón para ver la lluvia de estrellas. Nuevamente el niño con cabello puntiagudo cae en la provocación de Nelson; esta vez era para robarse los emblemas de los autos y usarlos como collar; así todos verían lo “rata” que era e iba a ser inmensamente popular. Ya que, iba a ser visto con admiración por el resto de los jóvenes,

La imagen del “chico malo” siempre va a ser la preferida por la sociedad. Todas las mujeres les encantan un chico malo, la apariencia y sobretodo la actitud. El ser rebelde y anárquico es un sex appeal inmenso, y como ven incluso durante la infancia. El “malo” es el popular en los colegios. Es el que es respetado y en muchos casos temido. Yo no fui la excepción en caer en este comportamiento de la sociedad, yo buscaba la manera de demostrar que era “malo” y por eso me robaba carteles de los centros comerciales. Carteles como los de “alarma de Incendio”, “no Fumar”, “Baños” y “vía de Escape” son los más vistosos. Mientras los fui robando los colocaba en mi pared.

Hoy veo estos actos con decepción. Siento que he debido ser superior a la situación y no sucumbir ante la presión de la sociedad. Aunque sea “inofensivo” no deja de ser robar, lo cual estoy en total desacuerdo. El robar es malo, no hay grados de robos, por el hecho de que no sea dinero o joyas no lo convierte en bueno. Sin embargo, también veo cada cartel con admiración. Cada uno tiene una historia por detrás. Cada uno tiene un recuerdo asociado. Cada uno son incontenibles risas. Son parte importante de mi crecimiento y de mi niñez. No me arrepiento de ninguno y probablemente, si volviera a vivir esa época, los robaría de nuevo.


P.D. El de Piso mojado fue mi Gran Logro, esa fue la cumbre de mi carrera como “ladrón de letreros”. Después de eso vinieron algunos elementos, que ayudaron a mi crecimiento y a darme cuenta que robar es malo (me cacharon en el Club Magnum robando un letrero Brutal)