Sunday, November 7, 2010

Reto Día 20: Cleptomanía


La gran mayoría de los hombres, o por lo menos los que yo conozco, tienen una época de la infancia en la que les gusta el “robar” cosas. No estoy hablando de asaltar, o de robar dinero, joyas etc., sino hablo de robar alguna cosa que lo convirtiera en símbolo; algo inofensivo. Mi caso personal eran letreros de los centros comerciales. Hoy lo veo, con algo de orgullo y decepción. Uno siempre está tratando de hacer cosas insólitas para ser la “rata” o ser el “duro” cuando es menor. Eso es culpa de la sociedad donde vivimos, y no hablo sólo de Venezuela, hablo del mundo en general.

Hay 2 capítulos de Los Simpsons en los que se ve reflejado lo que digo. El primero es donde Bart encuentra una calle llamada “Bart ave.” O “Bart St.” No recuerdo bien cuál era el caso. Al ver el letrero en la calle, el hijo mayor de esta familia queda atónito. Nelson, el bravucón de risa burlesca, le dice que tiene que robárselo porque era de él. Bart lo hace por esa presión de Nelson. El otro capítulo es bastante similar, es el del famoso apagón para ver la lluvia de estrellas. Nuevamente el niño con cabello puntiagudo cae en la provocación de Nelson; esta vez era para robarse los emblemas de los autos y usarlos como collar; así todos verían lo “rata” que era e iba a ser inmensamente popular. Ya que, iba a ser visto con admiración por el resto de los jóvenes,

La imagen del “chico malo” siempre va a ser la preferida por la sociedad. Todas las mujeres les encantan un chico malo, la apariencia y sobretodo la actitud. El ser rebelde y anárquico es un sex appeal inmenso, y como ven incluso durante la infancia. El “malo” es el popular en los colegios. Es el que es respetado y en muchos casos temido. Yo no fui la excepción en caer en este comportamiento de la sociedad, yo buscaba la manera de demostrar que era “malo” y por eso me robaba carteles de los centros comerciales. Carteles como los de “alarma de Incendio”, “no Fumar”, “Baños” y “vía de Escape” son los más vistosos. Mientras los fui robando los colocaba en mi pared.

Hoy veo estos actos con decepción. Siento que he debido ser superior a la situación y no sucumbir ante la presión de la sociedad. Aunque sea “inofensivo” no deja de ser robar, lo cual estoy en total desacuerdo. El robar es malo, no hay grados de robos, por el hecho de que no sea dinero o joyas no lo convierte en bueno. Sin embargo, también veo cada cartel con admiración. Cada uno tiene una historia por detrás. Cada uno tiene un recuerdo asociado. Cada uno son incontenibles risas. Son parte importante de mi crecimiento y de mi niñez. No me arrepiento de ninguno y probablemente, si volviera a vivir esa época, los robaría de nuevo.


P.D. El de Piso mojado fue mi Gran Logro, esa fue la cumbre de mi carrera como “ladrón de letreros”. Después de eso vinieron algunos elementos, que ayudaron a mi crecimiento y a darme cuenta que robar es malo (me cacharon en el Club Magnum robando un letrero Brutal)

Saturday, November 6, 2010

Reto día 19: Tryouts


Como todos los que hayas leído algo aquí, yo bailo salsa casino. Me encanta. Es algo que disfruto mucho, me relaja; es lo mejor de mi semana. Esta semana, de hecho hoy, pasó algo increíble: audicioné para Novel. Mi academia tiene 3 niveles del grupo de desarrollo o de exhibición como le dicen. Estos son los grupos que compiten en competencias y eso. Novel es el primer grupo (los novatos), después viene Amateur (los Avanzados) y después viene profesional (simplemente los papás de los helados). Las audiciones empezaron a las 5 p.m.; yo estaba ahí desde las 2; porque a esa hora es mi clase. Fue toda una experiencia.

Desde el comienzo, yo estaba claro en que las probabilidades de quedar en Novel eran mínimas. Yo era el hombre menos experimentado audicionando, y por mucho. Yo tengo unos 8 meses bailando, aquí habían personas que tienen 2 o 3 años bailando. Al verlos, me reí y sabía que tenía que gozarme la broma. Christian, el profesor nos dice: una coreografía facilita, les va a ir buenísimo”. Yo estaba ilusionado con la coreografía. La vi; y seguía riéndome; no tanto por lo compleja sino la velocidad y los cambios de tiempo. Empezaba con un techno muy rápido y con unos pasos robóticos, cambiando a un reggaetón “puyuo” súper sensual, para cambiar a una salsa salvaje. Toda una odisea terminarla. La habremos practicado unas 20 veces, para terminar mostrando 3 veces. Fue muy vergonzoso, ni una de las veces lo hice bien, en todas me equivoqué. Pero lo mejor eran mis reacciones de “no me importa” y empezaba a inventar,

Desde que empezamos, todos los jueces nos dijeron que JAMÁS te detengas, si te equivocas síguelo, y que lo importante es gozar. Si nada más se basara en eso para la elección; sería el primero que llamaran. Yo simplemente estaba disfrutándolo al máximo. Mi pareja, lo hizo buenísimo (ella también era una renacuajo como yo) así que decidimos gozárnosla. En la parte del reggaetón seguro fuimos los más sensuales (hubo silbidos y todo). No podía contener la risa. Después de audicionar, estaba muerto. Creo que en toda mi vida había hecho tanto ejercicio. Fue simplemente perfecto, ejercicio para e cuerpo y alma. Algo que creo que necesitaba; esperemos dure mucho la emoción. Ya tengo planeado meterte además de mi curso, en uno de parejas 8donde se hacen full coreografías) para el año que viene ir con todo. El futuro es incierto, yo sólo sé que en mi presente el casino es parte importantísima; y que haré todo lo necesario porque se mantenga.

Friday, November 5, 2010

Reto día 18: Cola


Carcas hoy por hoy, es un estacionamiento andante. No importa la hora que estés manejando vas a encontrar tráfico. Desperdiciar diariamente 3 o más horas en colas es patético. Si usáramos ese tiempo para algo productivo; Caracas sería otra. Yo creo que no seríamos país subdesarrollado; o bueno en vías de desarrollo. Eso fue una exageración, estoy consciente de eso; pero ayuda a ilustrar mi punto.

Hoy tuve que ir a la Universidad a entregar un informe; sólo eso. Yo estaba consciente de la situación del país y traté de ir a una “hora que no haya cola”; Ja que iluso yo. Salgo de mi casa y tardé una hora y 10 minutos en llegar a la universidad. Hago mi entrega; ni siquiera estaba el profesor, o la secretaria; simplemente deslicé mi trabajo por debajo de la puerta del departamento. En total habré durado 15 minutos. Me encontré a un amigo y me desatraje. Poco tiempo después me decido a salir y encarar mi camino hacia mi hogar. Aprovechando que era un hora “poco hostil”. Ja iluso yo nuevamente. A todas estas yo estaba sin comer. Porque como iba a ser una diligencia rápida salí de mi casa sin comida. Pensando en que pronto iba a estar comiendo en la cocina de mi hogar (si, hoy he sido tan iluso que ya caigo en lo “huevón” y me perdonan la palabra). La cola de regreso fue infinita. Tarde 2 horas y 33 minutos en llegar a mi casa. Dos desgraciadas horas que pasé en mi carro, sólo oyendo toda la música posible y sacándome los mocos. Tiempo que pude haber utilizado para otra cosa; como escribir un post que valiera la pena.

El tiempo es tan importante como en qué lo gastamos. El tiempo sin darle uso, no es más que nada. Un minuto, una hora, un año va a tener demasiado por eso que la frase “el tiempo es dinero” es tan subjetiva; es dinero siempre y cuando le des un uso importante. Porque si el tiempo en sí fuese dinero, todo el tiempo que he perdido en colas me harían millonario. No sé cómo, pero hay que hacer algo con esta ciudad. tenemos que mejorar nuestro uso del tiempo.

Thursday, November 4, 2010

Reto día 17: Mi ciudad


Mi ciudad es la capital de mi país. Mi ciudad es latina. En mi ciudad teóricamente hay libertad de expresión; en la práctica, no. Mi ciudad no es muy grande, pero crece con cada segundo. En mi ciudad hay mucha pobreza, pero también hay mucho dinero. En mi ciudad el periódico está lleno de noticias, la mayoría no quisiéramos que estuviesen ahí. En mi ciudad hablamos quitándole la “s” y “r” al final de las palabras; por flojos. Mi ciudad tiene historia y edificaciones para demostrarlo. Mi ciudad es bella y pintoresca, toda una obra de arte, pero está rodeada por un marco de ranchos que la afean. Mi ciudad tiene dos colores, rojo y azul.

Mi ciudad es insegura. En mi ciudad hay sobre población. En mi ciudad se va la luz. Mi ciudad tiene fallas de agua. Mi ciudad tiene pésimo sistema de drenaje y con la lluvia más pequeña todo se inunda. Mi ciudad es una constante cola. En mi ciudad al manejar tengo que quitarme el reloj. En mi ciudad mueren muchos a la semana. Las calles de mi ciudad tienen infinitos huecos. El Metro no sirve en mi ciudad. Para llegar a un sitio tengo que salir hora y media antes en mi ciudad. En mi ciudad hay incertidumbre y miedo. Muchos policías son corruptos en mi ciudad. En mi ciudad “alquilas” películas piratas. En mi ciudad la paranoia te salva la vida. En mi ciudad cualquier loco tiene un arma. Mi ciudad tiene pésimos servicios públicos. En mi ciudad reina el estrés y el caos. Mi ciudad está llena de moto taxistas y autobuseros que se creen dueños de la calle. En mi ciudad expropian cualquier negocio por cualquier excusa. Hay secuestros diariamente en mi ciudad. Mi ciudad es peligrosa

Mi ciudad es lo mejor. Mi ciudad está llena de ingenio y creatividad. En mi ciudad no creemos en nada, ni en las leyes de ningún tipo como dice el Profesor Briceño, y no hablo sólo de las leyes jurídicas; hablo de leyes de la naturaleza, de la física, o de la medicina. En mi ciudad montamos tazas de café en vez de antenas sobre los edificios. En mi ciudad se rumbea de martes a domingo, y los lunes son unas birritas relajadas. En mi ciudad se baila. En mi ciudad están las mujeres más bellas. Mi ciudad tiene su propio pulmón, un cerro que no le envidia nada a los paisajes más bellos del mundo. En mi ciudad si no bebes, es como si les mentaras la madre a las demás personas. Mi ciudad es echada pa’ lante. Mi ciudad tiene edificios altos. Mi ciudad tiene la playa a una hora. Mi ciudad tiene numerosos árboles. En mi ciudad el sushi es mejor que en Japón; aunque le pongamos plátano al roll. En mi ciudad vas a una arepera o a un perrero a las 4 de la mañana y a juro te encuentras a alguien conocido. En mi ciudad hay sabor.

Mi ciudad es más que un ambiente o un espacio geográfico. Mi ciudad es donde nací y crecí. Mi ciudad es donde me eduqué. Mi ciudad es supe lo que es un amigo. Mi ciudad es donde me enteré que existía algo llamado traición. Mi ciudad es donde gatee por el piso y donde di mis primeros pasos. Mi ciudad escuchó mi primera palabra. Mi ciudad fue testigo de mis travesuras. Mi ciudad es donde conocí el significado del amor. También es donde me rompieron el corazón Mi ciudad me vio convertirme en hombre. Mi ciudad es mía. Indiferentemente de lo que diga el futuro, ninguna ciudad en este mundo se comparará con mi ciudad. Mi ciudad me ha dado algo que ninguna otra me dará; mi vida. es por eso, que esta ciudad, mi Caracas, siempre será MI CIUDAD.

Wednesday, November 3, 2010

Reto Día 16: Fetiche

Todos tenemos fetiches. Todos tenemos ciertas inclinaciones o desviaciones en la que sentimos adoración por un objeto. Sé que debes estar pensando que soy un depravado sexual, pero no es así. No necesariamente tiene que ser una desviación sexual. Simplemente es alguna cosa que nos lleva de placer, o simplemente nos estimule. Marx dijo que una de las componentes más fuertes del capitalismo es fetiche de la mercancía; es totalmente cierto. El capitalista siente un estimulo por la mercancía, por la compra, por el poseer cosas y todo lo que conlleva. Escritores incluso piensan en el fetichismo como la forma más primitiva de la religión.

Todos somos fetichistas; todos tenemos ese objeto en especial por el cual morimos y matamos. En algunos es un peluche, otros puede ser un reloj, o una prenda; una gargantilla con un significado especial. Sentimos adoración hacia ella; somos fetichistas. En el ámbito sexual, los fetiches son muy mal entendidos. Muchas veces excluimos, rechazamos, humillamos a personas porque tienen un fetiche sexual. No importa si sean pies, cuero, látex, sadomasoquismo, o incluso cualquier prenda del sexo opuesto; ni siquiera nos tomamos el tiempo en escucharlos. Esa persona es un depravado, pero otra que le encanta la cocina y sus aromas, o que colecciona zapatos, o que simplemente tiene un crucifijo o prenda que necesita para existir, es muy normal y aceptado. Mi punto es que los fetiches son totalmente normales, y aunque no los compartimos, no debemos cerrarnos o rechazar a las otras personas.

Sigmund Freud utilizó el concepto de fetiche y lo llevó a otro nivel. Él describió a esa persona especial, o esa “media naranja” como un fetiche. No importa si es la persona, o una parte de la persona, el recibir ese estimula o tener esa adoración, o fijación nos hace fetichistas. Entonces es fácil decir, que el amor es el fetiche más grande. Todos nos enamorados. Todos vemos en esa persona una adoración infinita, sentimos celos porque la queremos sólo para nosotros, la mimamos y consentimos. Es hora de dejarse el tabú por la palabra “fetiche” y de darnos cuenta que todos somos fetichistas. Es más, todos necesitamos ser fetichistas, sino no sobrevivimos en un planeta lleno de negativismo y odio. Es nuestra ventana de salida, y muchas veces lo que nos impulsa para salir adelante; y el mejor ejemplo es el fetiche, que para mí es el más fuerte, el amor.




Tuesday, November 2, 2010

Reto día 15: Instrucciones


Todo en esta vida tiene su instrucción, su metodología. Es importante seguirla, por muy banal que se vea. Las instrucciones son los pasos a seguir, son nuestra guía para vivir. Desde que estamos pequeños nos enseñan a seguir instrucciones y aprendemos a hacer cosas muy sencillas. Ya al crecer comenzamos a crear nuestras propias instrucciones, nos volvemos mas metódicos y detallistas; buscamos la perfección.es por eso que no importa la simplicidad de la tarea, siempre hay instrucciones. Para demostrarlo quiero citar a Julio Cortázar con sus instrucciones:

“Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.”

Después de ver que hasta subir las escaleras tiene sus instrucciones, debemos darnos cuenta de cómo una instrucción para una persona significa algo, y para otra significa algo totalmente diferente. Además hay infinitas forma de realizar alguna tarea. Porque siempre somos quisquillosos y tenemos nuestras rutinas. Buscamos la perfección siempre. El error está en obsesionarnos con esa perfección. Por eso debemos tener en cuenta que la única característica de la perfección es que no existe.

Monday, November 1, 2010

Reto día 14: Un cigarrito


El cigarro no me molesta, el humo no me da alergia, ni me perturba que un desconocido este a mi lado fumando. Las razones van más allá; simplemente el ver a alguien que quiero me trae malos recuerdos. Con los años he aprendido a controlarlo, sin embargo, aun hay personas a las que NO puedo verlas fumar. Tengo varios amigos, que desde el primer momento en que los conocí, pues fumaban; ellos entran en cierta excepción bizarra; no es que no me importa, sino que me acostumbre a verlos hacerlo. La realidad es que toda persona que me conoce sabe que no fumo. Algunos saben que no me gusta ver fumar a la gente que quiero. Poco saben la razón que tiene detrás

Quizás el recuerdo más pronunciado de mi infancia, es la rutina de mi papá. Todos los días, él se levantaba, preparaba una jarra de café negro, muy negro. Caminaba con sus escandalosas cholas de suela de madera y buscaba el periódico. Se sentaba en su poltrona, o en su silla de la cocina. Antes de desayunar o de hacer cualquier cosa, se tomaba 2 tazas grandes de ese café, abría el periódico y se fumaba 2 o 3 cigarros. Mi papá llegó un punto en que podía fumar más de una caja diaria. Es por eso que jamás me molestó el humo, o el olor; crecí con él. Siempre vi el cigarro como algo normal, hasta aquel día.

Fue un verano como pocos, de esos que se disfrutan cuando tienes 13 años; aún con una mente inocente e ilusa, recibí una llamada muy inesperada. Era mi tío por parte paterna. Como ya he dicho antes, no me llevo con esa parte de la familia y quien tiene la culpa de eso es precisamente mi papá. Yo, bastante extrañado, atiendo. Mi tío me pregunta que si andaba con mi mamá. La respuesta fue negativa. Como sin quererlo, él suelta esa bomba. “A tu papá le dio un yeyo, yo lo llevé a la clínica, dile a tu mamá y vénganse”. Instantáneamente llamo a mi mamá y le cuento. Ella m dice que me quede tranquilo, que seguro no era nada. Ella, buscando protegerme, me dice que me quede en la casa. No le hice caso; tomé un taxi y me dirigí a la Clínica Santiago de León.

Al llegar, me apresuro en buscarlo; obviamente mi primera opción fue emergencias. Allí me encuentro a mi tío, quien se asombra al verme. Yo le pido que me explique lo sucedido. Él no supo explicarme, sólo me dijo que en el apartamento lo vieron en el piso del estacionamiento y lo llamaron a él. Luego, me dirige hacia donde estaba mi mamá. Al encontrarla me entero que estaban operando a mi papá; la cara de mi mamá anunciaba la gravedad del asunto; su boca discrepaba. Varias horas en operación, ya era de día y me habían mandado a mi casa. Al día siguiente, mi madre tenía trabajo, mi tío también, y mi hermana universidad. Yo decidí ir a la clínica desde muy temprano.

Al principio no sabía qué hacer. Estaba bastante desconcertado. Enfermeras entraban, me miraban con confusión, buscaban a los al rededores por algún adulto y luego se iban. Ya en horas de la tarde, entra el doctor. Me pregunta por mi mamá y le digo que no estaba. Me pregunta si había venido con alguien. Mi respuesta fue simple: “Soy sólo yo doc”. Sus ojos cambiaron. En ellos pude ver mi inocencia irse. Ese fue el preciso instante en que supe que mi vida iba a cambiar. Después de despedir a mi infancia, le pregunto sobre lo sucedido, con detalles. El doctor suspiro, él dejo de veme como un niño y me dio la explicación como si fuera cualquier adulto. “El paciente presentó una ruptura debido a una Aneurisma de la Aorta a nivel abdominal; generando una pérdida del 80% de la sangre corporal”. Esa fueron las palabras exactas del doctor. Mi cara lo único que expresaba era “En español, por favor”. Su respuesta fue “su Aorta explotó, entre el cigarro y la tensión alta se armó un bulto en la aorta hasta que explotó”. Mi pregunta inmediata fue si se iba a recuperar. El doctor puso cara de duda y dijo: “ha perdido demasiada sangre, y no está fácil… ya veremos”.

Durante los siguientes días la cosa empeoró. Ver a tu papá vivo gracias a unas máquinas no es sencillo. Continuaba sólo la mayor parte del tiempo. Algunas tardes se pasaba mi tío, otras mi hermana (la relación entre ella y mi papá no es muy buena, por eso ella nunca se quedaba mucho tiempo). En esos días conocí el insomnio. Las enfermeras y mi mamá se preocupaban. Sin embargo, no podía hacer mucho. Mi vida pasó a ser muy oscura, muchos sentimientos encontrados. No mostraba la cara. Mis únicos acompañantes eran mi capucha negra, y mi rosario en mano; nunca dejaba de rezar. Al tercer día te conocí por primera vez. Tu forma era muy diferente a la que presentas ahorita, pero respondías al mismo nombre… soledad.

Los doctores entraban y salían diariamente, viendo sólo decadencia en su estado. A la semana, le pregunté de frente al doc sobre la situación de mi papá. Él, quien ya no veía un niño de 13 años sino un adulto capaz de aguantar lo que sea, soltó un frío “hay que preparase para lo peor”. Allí mi mundo se cayó. No lo quería creer. Ese día mi fe tomó un rumbo nuevo. Recé todo el día, le pedí a la Virgen de la Milagrosa que hiciera lo suyo, que me ayudara. Increíblemente lo hizo. Después de unos 10 días mi papá estaba recuperándose. Algo que medicamente nunca tuvo explicación. Lástima que semejante recuperación nunca ocurrió con mi inocencia, con mi infancia.

Lo más sorprendente es que ni una lágrima salió. Desde entonces me cuesta ver a alguien que aprecie fumando. Verlo sólo me recuerda a mi papá, sin poder hablar, vivo gracias a máquinas. En las cenizas puedo ver esa cara de falta de fe del médico y puedo oír ese “hay que preparase para lo peor”. Meses después mi padre fue hospitalizado nuevamente en la clínica, esta vez por algo leve en el estómago. Volví a la clínica, y al entrar al lobby, no pude seguir. Me desmoroné; me rehusé a pasar por lo mismo. Pero nuevamente, luché contra cualquier sentimiento. Me di cuenta que había aprendido a suprimirlos, obtuve el mitológico control sobre corazón.